El ‘número 0’ de Grada. Lo que nadie sabe de los inicios ¡y a por otras 100 más!

En este post no voy a hablaros de ninguna app o red social. Hoy toca mirar atrás y hablar de una de las publicaciones con las que colaboro hace casi 10 años. Os voy a contar el inicio desde el número de 0 de una trayectoria ascendente de la revista líder en su orientación y contenido de Extremadura: Revista Grada.

Hoy es un gran día para algo más que una revista, es un gran día por una idea que sobrevive al paso de los años: Grada. La revista no solo es un medio que comunica ideas y contenidos de varias temáticas, sino que transmite el esfuerzo y la ilusión de un grupo de personas que desde hace muchos años han apostado por el compromiso de AYUDAR. Lo escribo en mayúsculas porque el esfuerzo es encomiable, no solo de José Antonio y Enrique (‘almas mater’ del proyecto), sino de todas las personas que se han sumado a su causa, colaboradores, entidades y empresas de todo tipo: la integración, y la concienciación de que la discapacidad es solo un término.

Hace un mes que Enrique me dijo que este post debería ser un poco más personal porque, ¡qué narices!, 100 números no los cumple mucha gente. Desde ese momento comencé a pensar desde cuándo tengo relación con la revista y aún recuerdo cuando estábamos en nuestra anterior oficina (antes nos llamábamos id Creación Gráfica) y se nos presentaron José Antonio y Enrique a exponernos el proyecto. De un tiempo a esta parte, y con el nuevo nombre del estudio transformado en Agencia Visual, seguimos apostando por la publicación hasta que se hizo cargo de manera personal nuestro maquetador. Por aquel entonces en el equipo de diseño estábamos Juan Pablo Rebolledo (actual maquetador de la revista) y un servidor. El proyecto nos encantó y lógicamente lo apoyamos como mejor pudimos. Fue un trabajo de conceptualización y diseño muy intenso, en el que colaboramos muy estrechamente y exprimimos al máximo espacios, caracteres y líneas, ¿verdad, Enrique?

Ese número 0 que se imprimió de muestra para enseñar a empresas y anunciantes para mostrar un nuevo medio de comunicación especializado en discapacidad y que nacía en Extremadura, fue la primera de una de las revistas con más arraigo en la sociedad extremeña y, vamos a decirlo, a nivel nacional, por la cantidad y calidad de las colaboraciones que se sucedieron. El número 0 era toda una declaración de intenciones: contenidos enfocados sobre el mundo de la discapacidad extremeña, y además daba cabida a otros tipos de contenidos y secciones, como opiniones taurinas, gastronómicas, universitarias, tecnológicas, etc. Ese fue el germen del que creció la actual publicación, y del que nos hicimos cargo en la agencia a partir del número 4, si no recuerdo mal. Desde aquel momento, y puntualmente, todos los meses que hemos maquetado la revista o colaborado en diversos anuncios en campañas publicitarias propias o de clientes, hemos intentado contribuir con nuestro conocimiento, aportando ideas, realizado cambios en diseño, para dotar a este medio de un punto de calidad diferenciado del resto de publicaciones existentes por aquel entonces en Extremadura. Pusimos en contacto al proyecto con otras empresas e iniciativas, y desde este prisma pusimos en contacto la revista con el actual impresor. Mucho ha cambiado las sensaciones hasta ahora, pero nos quedamos con la cantidad de años que pusimos al servicio del proyecto de manera altruista.

El número 0 fue el germen de una de las publicaciones sociales con más calado en la escena editorial extremeña, y una de las revistas con más nombre de la región.

Aún recuerdo muchas conversaciones con esta pareja de visionarios que nos decían que no sabían si iban a sobrevivir muchos números, que iban mes a mes, que no nos podían asegurar muchos números pero que creían en la idea y no iban a bajar los brazos. Todavía recuerdo a Enrique en mi mesa con diversos papeles y la revista pulcramente ordenada por carpetas, o las llamadas de José Antonio ajustando detalles de la portada.

Creo en el fruto del trabajo y el esfuerzo diario como base de cualquier idea, y aunque no siempre ha sido un camino de rosas, sí es verdad que los proyectos son como la vida: si te rodeas de un equipo de buenas personas y reman en una dirección de forma totalmente desinteresada, es garantía de llegar a buen puerto.

Mucho nos ha cambiado la vida desde aquel número 0 a todo el equipo de Grada y a mí personalmente, porque ahora mismo estoy ultimando este post con uno de mis mellizos recién nacidos en brazos. ¡Salud y a por otros 100 números más!

 

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Abel Hernández. CoFounder @agencia_visual. Embajador @Hootsuite en España, Co-delegado de #AERCO en Extremadura y ManIger de @igersextremadura. If you liked this post, check out Lo que queda por venir